En una hora estaré dejando Toledo con destino a Cuenca y, para despedirme, hoy tempranito salí del hostal hacia la Sinagoga del Tránsito, donde se encuentra el Museo Sefardí, en el que me he perdido por casi 4 horas aprendiendo sobre la historia de los judíos en España desde el siglo II A.C. hasta su expulsión de la península ibérica en el siglo XV, concretamente en el año 1492. La sinagoga en sí es muy bonita y el museo me pareció realmente muy interesante.
?Alguna vez han escuchado de la comunidad israelita sefaradí en Uruguay? Pues tienen una sinagoga MUY bonita en Ciudad Vieja que suele abrir sus puertas el fin de semana del Patrimonio. Resulta que Sefarad es el nombre que los judíos le dieron a la península ibérica, en honor a la referencia que se hace a una tierra con ese nombre en el Antiguo Testamento, en Abdias 1:20, y que, a partir de su obligado exilio, comenzaron a usar como forma de identificarse como la diáspora de judíos provenientes de España.
Y hablando de perderse, tengo que contarles que cuando estaba planificando este viaje, más de una persona me dijo que lo que tenía que hacer en Toledo era perderme entre sus calles. Lo que nunca imaginé es que, EN UN SENTIDO ABSOLUTAMENTE LITERAL, eso es precisamente lo que sucedería. Parece ser que de esto fueron directos responsables los musulmanes, quienes dominaron la zona entre 711 y 1492 D.C., y que como estrategia militar preferían los laberintos a la hora de defenderse contra los enemigos que pretendieran conquistarle. !Y vaya que lograron que Toledo se convirtiera en un laberinto bien laberíntico!
Y para finalizar, para que podamos reírnos todos de mi torpeza, adivinen ?quien se dejó las llaves del candado, con el que cerraba el cajón debajo de la cama en donde guardaba todas sus pertenencias, ADENTRO DE DICHO CAJÓN? Si, exacto, yo, pero por suerte mantuve la calma y antes de ir corriendo a recepción a pedir unas pinzas para romper dicho candado, implementé esta estrategia: como el cajón podía abrirse un poquito, y el lugar donde seguramente había dejado esas llaves era accesible con las herramientas correctas, fui a la cocina y agarré unas pinzas de cocina y un cucharón y luego de alrededor de 20 minutos de maniobras, !pude recuperarlas y abrir el dichoso cajón!
!Nos leemos en Cuenca!

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