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domingo, 13 de octubre de 2024

Bitácora de Viaje Nro. 1: Toledo, España, 13/10/2024

Hasta último momento no sabía si iba a poder escribir bitácoras de viaje porque hasta último momento no sabía si iba a poder traer mi computadora...y de hecho, NO PUDE, ya que en el "simulacro de valija pronta" que hice en mi casa resulta que la carry on terminaba pesando, con computadora incluida, poco más de 12 kilos (y el límite era 10). En consecuencia: "adios, computadora", seguido de un "?compraré una tablet en algún momento para compensar?", seguido de un "?será que el celular me será suficiente para escribir bitácoras de viaje?". Así, llena de contrariedades, comenzó este viaje.

La ida al aeropuerto fue toda una demostración de generosidad...de doble generosidad...de triple generosidad. Mi idea original era tomarme un ómnibus hacia el aeropuerto en la Terminal de Río Branco, pero cuando una de mis compañeras de trabajo, Verónica Sánchez, se enteró, adiós plan original, ya que de ninguna manera me iba a permitir que subiera con una maleta en un bus. Así, a las 9:30 del jueves 10/10/2024 pasó por mi, no sin antes comprarme dulces varios para el viaje (caramelos, bombones, mentitas, halls, rapadura), cosas que me han venido muy bien para aplacar el hambre mientras termino de recorrer algún sitio por aquí en Toledo antes de ir a almorzar o cenar. Ahora bien, resulta que luego que Vero me dejó en el aeropuerto, yendo al check in me percato que !no tenía el celular! "?Qué hago, qué hago?" No tenía la más remota idea del número del celular de Vero, de hecho, !no tengo el número de celular de nadie grabado en la memoria!, así que tenía que buscar otra manera (ahora que lo pienso, podría haber llamado a mi celular, aunque, por el lugar donde había quedado, no sé si eso hubiera sido tan efectivo como la solución que terminé implementando). La cuestión es que terminé triangulando: llamé a mi jefe, Pablo Stupino, a la oficina, le expliqué la situación en pocas palabras y le pedí que llamara a Vero, quien ya estaba en la zona de Paso Carrasco cuando recibió esa llamada y volvió al aeropuerto con mi celular, que resulta que había caído debajo del asiento del acompañante y no se lograba encontrar (soy una convencida de que las cosas no se pierden, SE ESCONDEN). Así de accidentado, comenzó este viaje.

Luego, el viaje en avión, fue una pasada. Con esto quiero decir que tuve que pasar por cuatro películas y unas cuantas partidas de "Quien quiere ser millonario", un símil del clásico Trivia, para que esas 12 horas de viaje pasaran rápido.

Y finalmente, luego de un tramo en metro y otro tramo en bus llegué a Toledo, de la cual espero contarles algo en la próxima bitácora. !Hasta pronto!