lunes, 22 de abril de 2013

Oda a mis 30


Tengo que agradecerle a Berenice que, dándole una oportunidad a mi blog, encontró mi “Oda a mis 25” y me preguntó como me sentía cinco años después.
Lo cierto es que ya había escrito una reflexion sobre mi llegada a los 30, pero nunca la había publicado.
Así que, a menos de un mes de cumplir mis 31, posteo lo que escribí para celebrar la llegada de mis 30 añitos. ¡Más vale tarde que nunca!


27 de enero de 2012

Sras. y Sres: este año cumplo 30 años...Y esas tres décadas se merecen una reflexión.

Cuando uno tiene 18 años considera muy muy muy lejana la tercera década de su vida y que al llegar a ella el entusiasmo de la juventud habrá cerrado sus puertas para siempre.
Sin embargo, ahora que estoy llegando, siento que estoy entrando en la mejor etapa de mi vida, aquella que combina en forma perfecta el idealismo y la energía de la juventud con la madurez de la edad adulta.
Y espero sentirme así por los próximos 20 años, por lo menos.

Y les cuento por que...

Llego a los 30 con hambre por seguir aprendiendo...Ahora estoy enfocada en terminar la Licenciatura de Relaciones Internacionales, pero en mi lista de pendientes se encuentra tomar un curso de técnico electricista, otro de piloto de aviones pequeños, aprender otros idiomas, a tocar el piano y también esgrima (si, esgrima).

Llego a los 30 con la meta, aun firme, que tenía a los 18: trabajar para Naciones Unidas. En el trayecto he tenido trabajos, en Montevideo comencé como auxiliar de limpieza y al día de hoy estoy culminando una pasantía en el BPS como administrativa, que me han ayudado a obtener disciplina, a aprender a trabajar en equipo y a organizarme en forma eficiente en las tareas que he debido desempeñar.

Llego a los 30 a punto de concretar de un viaje soñado: Madrid, Barcelona, Roma, Florencia, Venecia, Paris, Berlin, Ámsterdam, Praga, Austria y Londres. Treinta y cinco días recorriendo parte de la Europa cuya historia ha marcado al mundo.

Llego a los 30 con una convicción firme de la fe que profeso y de los principios en los que creo. Para mi, el mormonismo no es sólo ir a la iglesia tres horas los domingos, para mi es un estilo de vida que aplico, o eso intento, los siete días de la semana y que me da felicidad y paz. Sé quien soy, sé cual es el propósito de mi estancia aquí en la tierra, y sé a donde quiero ir después de esta vida. Ese conocimiento es mi mayor tesoro.

Llego a los 30 feliz de, finalmente, haber echado raíces en el pueblo amistad. Por mucho tiempo me sentí sola entre la multitud, pero hoy soy feliz de tener amigos con quienes me reúno de vez en cuando y con los cuales paso un rato muy agradable.

Llego a los 30 sumamente agradecida por todas las cosas, buenas y malas, que he pasado. Absolutamente todas han sido oportunidades de crecimiento.

Llego a los 30 complacida con la persona en que me he convertido. Soy conciente de que no soy perfecta y tengo muchas cosas por mejorar, pero si yo y/o la vida fuera perfecta, entonces estaría muy aburrida.

Llego a los 30 cerrando una etapa y comenzando otra. El futuro se ve brillante.

Gracias por ser parte de ese futuro...Como sabrán, la amistad trasciende el tiempo y el espacio.

1 comentario:

Berenice dijo...

¡Aplausos por decidirte a publicar! Keep it coming!