sábado, 18 de agosto de 2012

Ahi te dejo Madrid...

Bitácora de viaje – Madrid, 18/8/12, 8 PM (3 PM en Uruguay) La consigna de hoy era no exigir al cuerpo para estar más descansada a la hora de encarar Barcelona, ciudad a la que vamos mañana por la mañana, y en la cual estaremos cuatro días. Eso NO significa que no fui a ningún lado y me quedé holgazaneando en el hostal, pero les cuento en breve sobre mi itinerario en el día de hoy. Antes quiero comentarles un poco sobre el hostal. Este se encuentra a una cuadra de la Puerta del Sol. Y la Puerta del Sol, junto con la Plaza Mayor, la Catedral de Almudena, y el Palacio Real, forman parte de lo que en Montevideo llamamos Ciudad Vieja, es decir, lo que era la ciudad de Madrid, en sus orígenes, hace aproximadamente mil años atrás. Yo comparto el cuarto con otras tres chicas, todas del grupo de la carrera, y no tenemos que preguntarnos unas a las otras después de una ducha si quedó agua porque ¡el sistema funciona con caldera!, lo cual asegura agua caliente siempre. El hostal tiene una salón comedor en la que, todos los días de 8 a 10 AM, se pone a gusto del consumidor, sea cual sea su nacionalidad, diferentes alimentos: leche; sobres de te, café y cocoa; fruta; cereales; tostadas; manteca y mermeladas individuales; jugos; magdalenas; y alguna cosa más que se me está olvidando. Al lado del comedor tiene una sala común, con unas pocas computadoras, y wi-fi gratis. Para acceder a internet desde mi computadora simplemente necesito instalarme cerca, por lo general me siento en la misma mesa en la que desayuno. No puedo quejarme, la atención ha sido buena, especialmente cuando les he pedido agua caliente para el mate :-D La gente que viene al hostal es de todas las nacionalidades, edades y colores y es interesante escuchar esa mezcla de idiomas y acentos. En estos días he escuchado hablar en inglés, francés y chino, además del español. Mientras escribía esto, podía observar a tres franceses (dos de ellos descendientes de africanos) divertirse jugando al dominó. Lo otro que quiero contarles es que es tan impresionante el calor que hace en Madrid, y por lo tanto en el hostal, que la ropa que he lavado se ha secado sólo de estar en la habitación. ¡Tremendo! Y anuncian una ola de calor en los próximos días. Y ahora, a contarles del recorrido de este día. De todo lo que había planeado para esta estadía en Madrid, sólo me faltaba visitar el Museo Naval y el Museo del Prado. Alrededor de las 11 de la mañana, nos encaminamos con Florencia al Museo Naval porque a las 11:30 ofrecían una visita guiada, pero menuda sorpresa nos llevamos cuando al llegar vimos que estaba cerrada por razones de fuerza mayor. Pero, ni prontas ni perezosas, nos dirigimos a una cuadra de allí para internarnos en una de las mejores pinacotecas del mundo, el Museo del Prado. En el museo hay tres pisos de exposiciones, y es tanto, pero tanto, pero tanto lo que hay para ver, que estuvimos en el piso de la entrada TRES HORAS para ver y leer sobre las pinturas, y también algunas esculturas, que allí se encuentran. Por supuesto, no estaba permitido sacar fotos, por lo que debo recurrir a mi capacidad descriptiva, esa que, si leyeron mi bitácora anterior, sabrán que no tengo :-D Pero si puedo decirles que vi algunas obras MARAVILLOSAS. Una de las que me llamó muchísimo la atención se trataba de un cuadro sobre una colección de pinturas pertenecientes a un miembro de la aristocracia, lo que traducido significa que el cuadro mostraba el salón de la casa donde dicha colección se encontraba, ¡y las pinturas que en el mismo había! Ergo: una pintura dentro de una pintura, o mejor dicho, muchas pinturas dentro de una pintura. ¡Qué laburo para el artista pintar todos los detalles de esas pinturas! Otro cuadro que me gustó mucho, aunque más bien por la historia que contaba el cuadro descriptivo que se encontraba al lado, es la de un filósofo griego llamado Diógenes, y conocido como El Cínico, que en la pintura portaba una lámpara y, según la descripción, tenía por costumbre ir con ella encendida, a plena luz del día, por las calles de Grecia buscando a algún hombre honrado. Concluyendo: vi cuadros de Velazquez; de Goya; de Tintoretto; de Rubens; de Van Dick; de Tiziano; de Caravaggio y muchos más…Pero no dio el cuerpo (y particularmente los ojos) para mirar todo, así que la próxima vez (si, si, habrá una próxima vez), recorreré los otros dos pisos que quedaron pendientes. Saliendo del museo, aproveché para sacarle una foto a la Fuente de Neptuno, una preciosa fuente que compite, pero no le gana, a la de La Cibeles. Otra cosa que sucedió hoy es que decidí experimentar con comida, así que terminé en un lugar a media cuadra del hostal para probar mi primer Kebab, comida de origen turco, que consiste en un combinado de carne (el mio venía mixto: ternero y pollo), lechuga, tomate y salsa, envuelto en una especie de frijoa (de esas con que se hacen los canelones). La verdad, muy muy muy rico…De hecho, me está dando antojo al escribirles al respecto. Bueno, por aquí termino el día de hoy, siendo esta la última bitácora desde y sobre Madrid…Me viene a la mente Shakira con su “ahí te dejo Madrid”…Pero el viaje debe continuar, así que ¡nos leemos en Barcelona!

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