sábado, 18 de agosto de 2012
Ahi está, ahi está, viendo pasar el tiempo, la Puerta de Alcalá
Bitácora de viaje – Madrid, 17/8/12, 10:22 PM (5:22 PM en Uruguay)
Antes de contarles el detalle de este día, aviso a quienes aun no las ha visto que he publicado las primeras fotos en Facebook. Pueden acceder a ellas a través de este enlace: http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151031695220765.427773.753100764&type=1&l=bcfb04b464
Es increíble pensar que hace sólo dos días que estoy en Madrid. Da la sensación, con todo lo que he hecho en estos dos días, que hace ya bastante que estoy aquí, y sin embargo no es así. Es un sentimiento compartido: varios de los chicos y chicas con quienes vine me han hecho comentarios parecidos.
Lo otro es que, a pesar de que sé que estoy en Madrid, me cuesta ser conciente de ello. Parece que simplemente estoy saliendo a caminar por calles de Montevideo. Es tan así que esta tarde, al ir a comprar agua para la segunda parte de mi expedición, empecé a decirme en voz alta: “Estoy en Madrid, estoy en Madrid, estoy en Madrid”…Y sin embargo todo esto se siente taaaan surreal.
Este día mis planes fueron ligeramente cambiados y paso a contarles las circunstancias. Fuimos con otros cuatro chicos y chicas a ver el interior del Templo de Debod. No hay mucho para contarles al respecto, excepto decirles que por primera vez en mi vida vi jeroglíficos en vivo y en directo…lo cual, por cierto, ¡no es poca cosa!
Luego, decidimos probar suerte con el Palacio Real, esperando que, por ser media mañana, no habría la monstruosa cantidad de gente que había el día anterior. Y efectivamente así fue. Y aquí fue cuando los planes cambiaron drásticamente. Yo fui la única que quiso pagar sus buenos 17 euros para hacer una visita con un guía. Y aquí hago un paréntesis para explicarles que, con respecto a las visitas a museos, si hay una visita guiada siempre la considero la mejor opción, una por la que vale la pena pagar, para llenar con información el contexto de lo que estamos viendo, haciendo aún más productiva la visita e incluso llamándonos la atención a detalles que de otra manera no nos percataríamos. Fin del paréntesis. El asunto fue que dicha visita guiada duró una hora y media y si bien el grupo con el que había venido me esperó un rato, terminaron finalmente retomando su rumbo. Y me alegro, porque además de la visita guiada, me tomé el tiempo para ver, dentro del mismo Palacio Real, la Armería Real (una colección sin desperdicio de armaduras de hombres y caballos, de espadas y de armas de fuego, muchas de ellas obsequiadas a los monarcas españoles, con infinidad de detalles decorativos) de los cuales las más antiguas datan del Siglo XVI. También me tomé el tiempo para visitar la Farmacia Real, un museo lleno de frascos de todos los tamaños, colores y decorados, en los que se colocaban las hierbas y demás para usos medicinales. Muchos de ellos tenían descripciones de sus contenidos, en latín, lo que en un determinado momento me hizo pensar en Severus Snape y sus pociones. Pero volviendo al Palacio Real, lamentablemente no dejan sacar fotografías a nadie, y eso me obliga a ser lo más descriptiva posible. Pero, mis amigos y amigas, siempre he sido MUY mala en hacer descripciones así que me limitaré a decirles que de sus más de 3000 habitaciones, vi unas 20 y todas ellas, TODAS, están exquisitamente decoradas desde el techo hasta el suelo con frescos, tapices, cuadros, muebles, alfombras y “empapelado” (aunque no exactamente lo usado para decorar las paredes era papel). Ninguna habitación es igual a otra, encontrándose diferentes estilos de acuerdo al año que se decoró la habitación y a la monarca o el monarca que gobernaba en el momento. Realmente impresionante. Lo que más me gustó ver fueron los relojes que uno de esos monarcas (no recuerdo el nombre) coleccionaba como hobby. Realmente los tres o cuatro relojes que vi estaban impresionantes (no por el reloj en si, si no por el mueble o el objeto decorativo que lo albergaba). Y lo que más asombro me produjo fue aprender sobre la forma en que los artistas realizaban los frescos sobre el techo, porque imagínense que si a mi me da tortícolis mirándolos por menos de un minuto, ¿cómo hacían para pintar esos frescos directamente en el techo?. En fin, realmente fue una visita fantástica. Y además terminó con la compra de mi primer souvenir: un llavero con las imágenes del rey Juan Carlos y la reina Sofía de un lado y el escudo real del otro.
Después del Palacio Real, almorcé y volví al hostal a descansar un rato (dormí media hora) para luego emprender en solitario el resto del plan para este día. Cargué mi botella de agua (obviamente estoy tomando mucha agua, no menos de un litro diario) y me dirigí a conocer a La Cibeles, la fuente más bonita de Madrid. Frente a ella se erige otro monstruoso edificio (hay varios de ellos en Madrid) conocido como el Palacio de las Telecomunicaciones, pero que ahora sirve como centro cultural, que tiene un mirador en su octavo piso al cual subí y saqué unas panorámicas de la ciudad. Luego me caminé dos cuadras más para rendir tributo a la archiconocida Puerta de Alcalá. Evidentemente llegué ahí y me encontré cantando: “Ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo, la Puerta de Alcalá” de Ana Belén y Victor Manuel. Finalmente, pasé por la Puerta de Alcalá para entrar al Parque del Buen Retiro, un parque ENORME (ya ven que no sólo hacen edificios monstruosos, también parques monstruosos) que tenía varias fuentes, un monumento gigante a Alfonso XIII a orillas de un gran estanque en el que se encontraban muchas personas remando en botes (una experiencia que hubiera querido tener, pero que se complicaba por estar haciendo el recorrido sola), y algunas edificaciones interesantes. El parque por sí solo, con toda la naturaleza que alberga, era un verdadero remanso, ¡y muy bonito por cierto!
En conclusión, hice la mayoría del recorrido que tenía para hoy, cambiando el Palacio Real por el Museo del Prado, al que de todas formas planeo ir mañana a visitar, junto con el Museo Naval que está cerca de ahí. A destacar que, al contrario de ayer, que no fui capaz de ubicarme en ningún momento, muy a pesar que tenía un mapa (¿será que por tener sólo una hora de sueño no logré pegarle a ninguno de mis intentos de ubicarme en la ciudad?), hoy me manejé bien de bien, especialmente considerando que estuve sola la mayor parte del día.
Listo, hace una hora que estoy escribiendo esto y creo que no me queda nada para decirles, así que por hoy me voy despidiendo.
Besos a todos
Gaby

No hay comentarios.:
Publicar un comentario