lunes, 3 de setiembre de 2012
PRAGA ES...
Praga es...la ciudad donde hay que cambiar dinero al por mayor si no querés que te maten con el tipo de cambio. En la República Checa no se usa el euro si no la corona checa como moneda corriente. Existen miles de cambios en Praga, literalmente. Yo experimenté con el que había en la estación de tren. Nos cambiaba 1 Euro por 23 Coronas, pero me cobró casi un 20 % de comisión...En otras palabras: cambié 100 Euros por 2300 Coronas Checas, pero comisión mediante, me terminó dando 1800 Coronas Checas. Que diferencia, ¿no?
Ya establecidos en el hostal, salimos a recorrer la Ciudad Vieja y Florencia se vio necesitada de volver a cambiar euros por coronas Checas. Todos los cambios que vimos en el camino decían "0 % de comisión", así que nos metimos a uno confiando en que el cambio, esta vez, sería más favorable. No sucedió. A Florencia no le cobraron comisión, pero le terminaron cambiando Euros por Coronas Checas al mismo tipo de cambio que en la terminal de tren. ¿Dónde estaba el truco? Luego de observar unos minutos la tabla de conversión que había en el cambio, observamos que había dos tipos de cambio: uno para cambiar euros por coronas al por mayor y otro al por menor. Para colmo, hoy vimos en la Plaza de la Ciudad Vieja un cartel de la policia aconsejando e informando en varios idiomas que la gente a la hora de cambiar dinero se asegurara, con la persona que le atendía, el tipo de cambio al que le harían la venta de coronas checas, y que en caso de insatisfacción con el servicio, podía llenar un formulario de queja.
Pero dejando de lado esta infame anécdota, permitánme contarles sobre este día y medio en Praga, porque no nos hemos dedicado sólo a cambiar dinero. :-D
Ayer salimos bastante tarde del hostal (los días que viajamos son terribles para cumplir el objetivo de aprovechar el día) y, no teniendo mucho más que hacer, comenzamos por conocer el Puente Carlos, construido en 1357, que cruza el Rio Moldava y une la Ciudad Vieja con el barrio Mala Strana. Hoy por hoy, el puente funciona como peatonal, donde se pueden encontrar muchos puestos callejeros y, también, estatuas a un lado y el otro del mismo.
Luego, nos encaminamos hacia la Plaza de Ciudad Vieja, donde se encuentra el Reloj Astronómico y la Iglesia de Nuestra Señora de Týn (un edificio de arquitectura gótica al que le saqué unas lindas fotos nocturnas). Pero antes, pasamos por la boletería del Teatro Ta Fantastika para comprar las entradas de "Aspects of Alice". Este teatro hace teatro negro, y dicen que el mejor teatro negro es el que se hace en Praga. Nos costó unas cuantas coronas checas, pero me saqué las ganas de ver un espectáculo en Europa (hubiera querido ir al teatro en Madrid, asistir a un concierto en el Palacio de la Música en Barcelona, y también escuchar a la Orquesta Filarmónica de Viena) y se convirtió en una experiencia muy agradable. El espectáculo duraba 90 minutos, así que llegamos al hostal alrededor de las 11:30 de la noche.
Hoy me levanté temprano para darme una ducha y desayunar rápidamente (aquí ofrecen, entre otras cosas, huevos fritos con salchichas. Yo pasé hoy, pero probablemente mañana intente comerme un desayuno así). Es que quería ir al Museo del Comunismo en Praga antes de las 10:30, porque a esa hora quería estar para el tour gratuito por la ciudad. Pero perdí minutos valiosos para encontrar dicho museo, y luego para llegar al punto de partida del tour que que este quedó finalmente para el día de mañana.
Pero respecto al Museo del Comunismo en Praga tengo para contarles que me resultó una visita muy informativa. Este muestra la evolución del régimen comunista desde su implantación en 1948 hasta su caída en 1989 en seis secciones tituladas los orígenes, el sueño, la realidad, la pesadilla, los personajes históricos y la Revolución del Terciopelo. No es un museo muy grande, pero cuenta con la ventaja que sus paneles con toda la historia que tiene para contar se encuentra en varios idiomas, incluído el español.
Algunas cosas en las que estuve reflexionando al visitar el museo: la bendición de vivir en un país y una época en donde uno puede expresarse libremente; lo peligroso que resulta la manipulación de la información a los efectos de contar verdades a medias; la valentía de hombres y mujeres que, a pesar de todo, ofrecieron algún tipo de resistencia a los atropellos del comunismo, con penosas consecuencias para ellas; la irracionalidad del propio sistema comunista, de la que ya en otras ocasiones he reflexionado al leer libros de historia y al ser testigo de la historia. Imagínense que, si la historia de los últimos 50 años de Praga me deja así, como me dejará la visita a Berlin, ciudad que sigue a esta.
Luego, como perdimos la salida del tour gratuito (Florencia y yo habíamos quedado en encontrarnos en el punto de partida, ¡y ambas llegamos tarde!), nos fuimos hasta el Castillo de Praga, que, al contrario de lo que podrían imaginar, no se trata de un típico castillo medieval, si no que tiene la apariencia de una pequeña ciudad, con calles y callejones que conducen a casitas y edificios de mayor tamaño, y con su propia catedral. Allí residían los reyes de Bohemia (así se llamaba antiguamente esta zona) y allí actualmente se encuentra el despacho el presidente del país. Llegamos a tiempo para observar el cambio de guardia, lleno de protocolo, y con música incluída. Y tengo que admitir que había unos cuantos buenos mozos entre ellos.
Una vez dentro, lo más destacable es la Catedral de San Vito, un hermoso y enorme edificio que se ha convertido en el simbolo de la ciudad. Pero la visita al resto del Castillo me dejó sabor a poco. Quizás no ayudó el hecho que, esta vez, no alquilé la audioguía, ya que el precio por ella era igual o superior al precio de la entrada.
Después de almorzar, volvimos a la Ciudad Vieja para hacer una visita guiada por el Clementinum, un edificio construido en el siglo XI y que el el siglo XVI fue comprado y ampliado por los Jesuitas a fin de ser utilizada como biblioteca y universidad. La visita se dividía en tres partes: la Capilla de los Espejos, la Biblioteca Barroca, y la Torre Astronómica, a las cuales se llegaba por una estrecha escalera de caracol primero, y luego por una escalera de madera cada vez más empinada.
La Capilla de los Espejos lleva ese nombre por los espejos en el techo, que reflejan las estrellas de los mosaicos que hay en el suelo como símbolo del cielo; y los espejos laterales que, al estar frente a frente, producen el efecto de estar viendo infinitos espejos y que simbolizan la eternidad. El lugar tiene también varias pinturas, representando temas del Nuevo Testamento y dos órganos de tubos, de los cuales se dice que en uno de ellos tocó Wolfang Amadeus Mozart, aunque la guía nos dijo que, si bien existían pruebas que Mozart había estado en el Clementinum, no se sabía con certeza
La Biblioteca Barroca, además de libros muy antiguos (y sin aroma a libros viejos como el que había en la Biblioteca Nacional de Austria), tenía en su interior dos relojes astronómicos y dos globos celestes y La Biblioteca Barroca, además de libros muy antiguos (y sin aroma a libros viejos como el que había en la Biblioteca Nacional de Austria), tiene en su interior dos relojes astronómicos y dos globos celestes y geográficos, hechos por los propios Jesuitas de acuerdo a los viajes que estos hacían. También tiene dos frescos en su bóveda que representan el paso del saber de la antigüedad al saber cristiano.
La Torre Astronómica es el lugar en el que nombres conocidísimos en el ramo, como el de Johannes Kepler, realizaron importantes avances en el campo de la astronomía, bajo el mecenazgo del rey de Bohemia del momento.
Pero antes de llegar a la parte superior de la torre se pasa por la Sala del Meridiano, desde el cual, mediante un mecanismo de cuerda, se establecía diariamente, de acuerdo al sol, el momento exacto en que era mediodía en la ciudad a fin de que todos los ciudadanos se aseguraran de tener la hora correcta en sus relojes. (Una especie de “la señal/señora indicará…”). En el momento en que se determinaba el momento exacto del mediodía, se blandía una bandera en lo alto de la torre para que lo recibiera como señal otra torre, que se encontraba cruzando el Moldava, y desde esta se tiraba un cañonazo como señal para toda la ciudad de que era el mediodía. Interesante, ¿no?
Fue una visita muy agradable, y la visita guiada, aunque era en inglés, fue muy informativa. Lo mejor del día para mi.
Terminamos el día caminando hacia la Plaza de Wenceslao, lugar en el que el pueblo checo se ha reunido en muchas ocasiones a fin de realizar protestas, incluyendo aquella por la cual se produjo la Revolución del Terciopelo, término acuñado por el periodismo de la época para referirse a la caída del comunismo sin derramar una sola gota de sangre (bastante se había derramado ya en años precedentes).
Y con esto me voy despidiendo…
Besos!
Gaby

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