viernes, 1 de noviembre de 2024

Bitácora de Viaje Nro. 10: Doolin, Irlanda, 01/11/2024

Imposible contarles sobre el día de ayer sin remontarme a mi primer viaje a Irlanda, realizado en el 2016, que básicamente tuvo como base Dublin, pero incluyó una excursión por Belfast y la Calzada del Gigante (un hermoso fenómeno natural), en Irlanda del Norte, y los Acantilados de Moher, en Irlanda. Paréntesis para contextualizar: Irlanda es una isla dividida entre Irlanda, país que logró su independencia del Reino Unido a principios del siglo XX, e Irlanda del Norte fue la parte de Irlanda que no quiso independizarse y siguió siendo parte de Reino Unido.

Volviendo al 2016: el problema de hacer una excursión, es que uno se ve limitado por los tiempos establecidos para bajar del bus, mirar alrededor, y regresar al bus para continuar el viaje. Lo que me pasó a mi al llegar a los acantilados fue que, temerosa de no manejar correctamente los tiempos, no los recorrí como me hubiera gustado. 

Eso si, quedé tan impresionada por la belleza del entorno que, cuando empecé a planificar este viaje,  visitar de nuevo los acantilados pasó a estar en mi lista de imprescindibles. Pero esta vez sería diferente, ésta vez me instalaría en los alrededores y me tomaría el tiempo que fuera necesario para recorrerlo y para tomar hermosas fotos.

Y eso fue lo que hice el día de ayer. A las 10 de la mañana salí de mi hostal en Doolin, caminé por unas dos horas hasta llegar a los acantilados, los recorrí sacando fotos, maravillándome una vez más de su belleza, de esa belleza que te deja boquiabierta, me refugié en el centro de visitantes cuando la neblina, común en esta época de año, cubrió todo, y a la media hora, cuando salí de nuevo y vi que la niebla se había ido, retomé donde había dejado y terminé de recorrerla. Debo decir: quedé absolutamente satisfecha. Bueno, casi, porque tendré que volver algún día a hacer una parte del recorrido que está actualmente cerrado, que va desde donde yo estuve hasta una estructura que se conoce como Hag s Head.

Luego, ya de noche, volví a Doolin, disfruté una hora de música tradicional irlandesa en el Fitz Pub (del cual lamenté irme tan temprano porque la verdad que estaba sonando maravillosamente bien) y me fui a dormir, agotada de tanta aventura.

!Hasta la próxima!

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