domingo, 27 de octubre de 2024

Bitácora de Viaje Nro. 8: Madrid, España, 27/10/2024

Raramente repito ciudad cuando viajo, pero para entender la razón por la que si lo hice en el caso de Madrid, debo retrotraerme al 2012, año en el que el viaje de graduación de mi carrera (el que hice pese a que aún no me había graduado, de hecho no lo haría hasta tres años después, en el 2015) me trajo como primer destino.

Al igual que en ésta ocasión, planifiqué al detalle lo que iba a hacer en Madrid. Era mi primer viaje a Europa y no sabía si iba a tener una segunda oportunidad, así que organicé todo de manera tal de poder ir caminando de un lugar a otro.

En esos tiempos, el acceso a internet estando en el extranjero era demasiado caro y las aplicaciones del estilo googlemaps ni existían o estaban en pañales, por lo que para ubicarse había que acudir al siempre entrañable mapa de papel y/o a preguntarle a alguna persona de la zona.

Al ser mi primera experiencia en un viaje de éstas características, hubo muchas lecciones aprendidas. Por ej., en Madrid no llegué nunca a usar el metro (y eso probablemente explica por qué no logré cubrir todo lo que había planificado hacer), pero en las siguientes ciudades si lo hice, hasta el punto de dominar el arte de hacer conexiones subterráneas.

Lo otro que aprendí es que puedo perderme por horas en los museos, por lo que no es buena idea, cuando planeas ir a un museo, ni planificar otra actividad que requiera estar a una hora determinada en otro lugar ni planificar visitar dos museos en el mismo día.

Y hablando de perderme horas en el museo, ayer anduve 6 horas en el Museo del Prado, un lugar donde las salas se abren prácticamente en forma infinita, por lo que sabes cuando empiezas a recorrerlo, !pero no cuando terminas! Volviendo al 2012, recuerdo como si fuera ayer que cuando visité este museo, lo estuve recorriendo por tres horas, hasta que, atacada por el vil hambre me fui (si, había una cafetería allí, pero mi capacidad de pagar precios en modo público cautivo, o sea exhorbitantes, superaba con crecer mi presupuesto de esa época). ?Y qué logré ver en esas tres horas? Apenas una de las tres plantas que tiene el museo. Eso sí, logré llegar a ver en dicha visita a la Maja desnuda y a la Maja vestida de Goya, lo cual dadas las circunstancias era un éxito toal.

Y uds. dirán: entonces cuando hiciste los planes para Madrid 2024, decidiste terminar lo que habías empezado en el 2012. Pues no, no estaba en mis planes volver a ir al Museo del Prado. Sin embargo, el recuerdo de lo acaecido 12 años atrás me empezó a rondar, incluso leí las bitácoras que hice en ese primer viaje, y en lo que probablemente será el cambio de planes más extremo de ésta aventura, cancelé los dos tours que tenía reservados, compré la entrada al museo y a las 10:30 de la mañana estaba allí comenzando de nuevo el recorrido que había hecho 12 años antes.

Al igual que hace tantos años atrás, tres horas me llevó recorrer la primer planta, pero esta vez, cuando el hambre me atacó, dócilmente me dirigí a la cafetería, pagué lo que tenía que pagar, y continué recorriendo las otras dos plantas. ?Visité todo lo que había que visitar? No lo sé y no lo quiero averiguar, pero definitivamente me quedé satisfecha con el resultado.

Y para el final, la anécdota divertida de Madrid: reservé una visita guiada por el Teatro Real, lugar dónde se desarrolla la temporada de ópera de la ciudad, !y terminé sirviendo de intérprete entre el guia en español y un grupo de 20 liceales italianos que no hablaban nada de español, pero si algo de inglés! Qué loco, ?eh?

!Nos leemos en Dublin!

PD: estoy subiendo al avión que me llevará allí en este preciso instante


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