sábado, 10 de enero de 2009

Daños Colaterales

Desgraciadamente, a pesar de todo el “avance” que ha tenido la humanidad a través de los siglos, no hemos cambiado los métodos usados cuando se trata de obtener dominio y poder. Han cambiado las justificaciones (conquista, independencia, equilibrio de poder, autodeterminación de los pueblos, guerra preventiva, etc.), pero no el medio: la guerra.

Hasta la segunda guerra mundial, la guerra afectaba mas que nada a las fuerzas militares. Pero a partir de ella, también los civiles, especialmente niños y mujeres, comenzaron a ser blanco inocente de todas las guerras posteriores. Probablemente para evitar la dura realidad y los remordimientos correspondientes, el eufemismo con que se les llama a dichas bajas inocentes se conoce por “daños colaterales”.

Tengo que confesar que por lo general evito informarme demasiado sobre las guerras porque a pesar de mi duro caparazón exterior, en mi interior mi corazón se encoge cuando escucho de los “daños colaterales”. Y eso fue lo que me pasó hace unos días, cuando abrí el diario y vi con tristeza una foto de una niña muerta en la Franja de Gaza.

No es mi intención definir aquí quien tiene razón en la actual guerra entre Palestina e Israel. Ciertamente no son culpables los niños ni las mujeres. Y con eso me basta.

En el 2007, en la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, el premiado escritor judío Amos Oz dijo en su discurso: “…Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa. Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación. Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor. Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente. Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor… Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro-israelíes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.”
(FUENTE:www.fundacionprincipedeasturias.org/esp/04/premiados/discursos/discurso826.html)

Yo estoy a favor de la paz… Y en contra de los daños colaterales.

7 comentarios:

El Fantasticomm dijo...

Excelente entrada, Gabi! Yo también estoy a favor de la paz, pero es inevitable para mi ver con odio a la parte atacante, a ese nene gordo y fortachón que se contenta pegandole a los más chiquitos (y no a quien debería, sino eligiendo a los más debiles).
Debo decirte, sin embargo, que no estoy de acuerdo con que sea a partir de la 2ª Guerra, en realidad siempre que hubo guerras existieron los daños colaterales y suelen ser mucho más grave de lo que cualquiera de nosotros puede imaginar.

Héctor Silvestre Hijo dijo...

Muy de acuerdo...excelente, brillante la reseña.

Señoras y señores, amigos lectores de esta majestuosa página, si hay algo en este planeta que forma parte indisoluble de las actividades humanas, desde el génesis de las civilizaciones, grandes y pequeñas, sin temor a equívocos: Es la guerra.

Hay que decirlo, la guerra es y ha sido una actividad protagónica a lo largo de toda la historia.

Si tomamos un mapa o un globo terráqueo y miramos todas esas líneas divisorias llamadas fronteras, todas, con contadas excepciones, han sido definidas por algún conflicto bélico.

No estoy para defender, ni a Israel, ni al Hamás, ni a nadie.

Pero si a mí, a Héctor Silvestre Hijo, me atacan con armas yo no responderé con flores, yo respondo con armas también.

Anónimo dijo...

estoy deacuerdo con lo dicho por el sr. Hector hijo, tiene toda la razon las guerras siempre an existido y siempre existiran.

El Fantasticomm dijo...

Realmente pienso distinto, jamás contestaría con armas a un ataque. Soy más partidario de buscar otras soluciones, quizás no daría mi otra mejilla pero si buscaría la solución a ese conflicto. Creo que la inteligencia vence a la fuerza bruta, y da mejores resultados. El responder a un ataque con otro no termina ningún conflicto, solo lo agrava y lo vuelve eterno.

Héctor Silvestre Hijo dijo...

Fantasticomn me quito el sombrero ante tí. No te conozco en lo personal pero me da la impresión de encontrare frente a un hombre que valora el buen vivir entre los hombres.

Y eso, creedme es admirable.

Quien te habla es un defensor de lo que predicas, un defensor más en la práctica que en cualquier otra cosa.

Pero es bueno tener claro que hay agresiones que son tan fuertes y tan brutales que no dan espacio para la concertación. A veces pasa así en el mundo real.

De todas maneras muy de acuerdo con tu pensamiento, de verdad me enorgullece el saber que existen personas como tu, creyentes en la armonía y la concordia.

El Fantasticomm dijo...

Muchas gracias, Hector!
Me sonroja leerte y agradezco realmente tus palabras.
Disculpá que no contesté antes, pero es que no había entrado a leer el blog de Gabi.
Un placer conocerte por este medio.
Abrazos.

K. D. Montgomery dijo...

Que bueno entrada! Hsay muchas que quieren tener razon y se olviden a estar en favor de la paz.