Este artículo lo escribí para una publicación del departamento de Flores. Por lo tanto, su enfoque es hacia ese departamento.
“Conocí una mujer en Uganda llamada Naima que recibió un préstamo de 50 dólares hace 10 años. Antes de recibir dicho préstamo, Naima, madre de 8 hijas, era golpeada por su esposo por no darle un hijo varón y vivía en tal pobreza que no le quedaba otra que usar el agua sucia del lavado de la ropa de sus vecinos. Cuando la visité, Naima había progresado de un carrito de comida a la orilla del camino a un restaurant con sillas dentro del local y un staff de 7 mujeres de su propio pueblo. Además, todas sus hijas asisten a la escuela y una de ellas asistió a la Universidad.
Es increíble ver a una mujer que firmó su préstamo con su dedo pulgar porque no sabía leer y escribir y su hija terminó graduándose de la Facultad de Medicina. Un préstamo realmente puede romper el ciclo de pobreza en una generación.”
Estas declaraciones fueron hechas por Natalie Portman, joven actriz de 26 años que, además de sobresalir en sus trabajos cinematográficos (Star Wars, Closer, V for Vendetta, Mars Attacks), cumple la función de Embajadora de la Esperanza para la Fundación para la Asistencia Internacional de las Comunidades (FINCA, por sus siglas en inglés).
El FINCA es una organización sin fines de lucro que ofrece préstamos a ciudadanos golpeados por la pobreza en países del Tercer Mundo para que desarrollen sus propios microemprendimientos. Hasta ahora, FINCA trabaja en 20 países del Tercer Mundo (entre los que se incluyen México y Ecuador) y ya ha concedido 600.000 préstamos que se estima ha beneficiado directamente a 2 billones de personas. En una cifra que se considera sorprendente, el 97 % de los préstamos ha sido devuelto en tiempo y forma.
Por supuesto que las personas a la que actualmente auxilia el FINCA viven o vivían con menos de un dólar mensual. Si hemos de comparar, la mayoría de los uruguayos están en una situación infinitamente superior. Sin embargo, esta no es razón para descansarnos y no proponer formas de ayudar a aquellos microemprendedores de nuestro departamento.
En nuestro país hace tiempo que los empleos públicos de ocho horas son una gran excepción a la que usualmente se recurre para satisfacer compromisos políticos. Esto DEBE cambiar.
Por otra parte, en un par de estudios del BID publicados por Búsqueda en el 2005 mostraban que Uruguay carece de las condiciones culturales básicas para el desarrollo de los empresarios. La empresa privada genera recelo, el lucro está mal visto y la sociedad sospecha de aquellos que tienen éxito. (Fuente: El Observador).
Esto también DEBE cambiar.
El actual gobierno departamental sirvió como intermediario, semanas atrás, entre el Banco Acac y microemprendedores en potencia de nuestro departamento. La intención era loable, pero sufría las falencias típicas de este tipo de ofrecimientos: exigía una garantía inmobiliaria o una persona con sueldo superior a $ 5000 que oficiara como una garantía y, además, generaba un 20 % de interés. ¿Cuántas personas honradas y super trabajadoras habrán quedado fuera por no llenar las condiciones sobre la garantía?

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