Es extraño, estaba esperando un muy buen dia creyendo que cuando ese día llegara la inspiración haría brotar sin esfuerzo una palabra tras otra para este homenaje a mis 25.
Sin embargo, la inspiracion me encuentra y me urge en un día para nada bueno. Y es que como ustedes sabrán, las mujeres tenemos eso de que por más positivas, buena onda y guasas que seamos siempre, hay un periodo en el mes en que nos volvemos extremadamente sensibles y estamos menos dispuestas a reir y más dispuestas a llorar, aunque no haya razones lógicas para ello. En otras palabras: el resto del mes podemos enfrentar al mundo (la muerte, las enfermedades, los asuntos familares, las estupideces, el atraso en el logro de las metas, etc) como si no pasara nada o por lo menos con gran estoicisimo. Pero en esos pocos días al mes: ¡pobre de nosotras! (Y que alguien me niegue si no le pasa esto una vez al mes)
En mi caso particular, aunque mi vida no es perfecta, no me puedo quejar. Es cierto que mis estudios han quedado un tanto rezagados y es cierto que en esta etapa de mi vida no estoy trabajando para las Naciones Unidas como lo tenía planeado, pero bueno, no soy de las personas que quedan mirando el pasado lamentándose por no haberlo aprovechado mejor. Me contento con el presente y trabajo para un futuro mejor.
Pero en estos días ultra-sensibles una y otra vez, y cada mes, cae sobre mi el peso de lo único en mi vida que quedó en el tintero, al menos lo único en este casi primer cuarto de siglo.
Ayer tuve el cumpleaños de 15 de una de mis alumnas de seminario. Estuve encargada de llevar a mis alumnos a dicha celebración. Alli los vi bailar, los vi hacer el ridiculo, los vi conspirar, los vi divertirse. Yo tambien me diverti y hasta baile un poquito. De hecho, fue la primera vez que me sentí taaaaan comoda en un ambiente festivo. Y es que los veo y, en cierta forma, los envidio: ¡son tan unidos! Ellos y ellas, no existe la separacion entre hombres y mujeres jovenes. Todos se llevan bien.
Eso me hizo hurgar en mi propia juventud (juventud adolescente claro). Irónicamente, dicha adolescencia la viví aqui mismo, en Trinidad, Flores. Busqué recuerdos de jovenes unidos, de actividades compartidas, de risas complices, y no los encontré. Apenas un par de cartas de seminario y un cumpleaños de 15 de alguien que, hoy por hoy, está hermetica respecto a mis intentos de volver a intentar desarrollar una amistad como la que tendriamos que haber desarrollado en nuestra adolescencia, siendo que tenemos tantas cosas en comun. Vale aclarar que esa amistad en potencia quedó truncada en virtud de los Capuletos y Montescos de nuestra vida. ¿Es tarde para cambiar nuestros destinos? Para nada, pero el esfuerzo sin resultados duele y en estos días del mes duelen más.
Aclaremos algo, no es exactamente que no tengo otros amigos o amigas. De hecho los tengo, contados con los dedos de mis manos pero los tengo. Algunos lejos y otros más lejos. A los que están más lejos una llamada (cuando los encuentro) o un email (cuando me contestan) ayuda a achicar la distancia. A los que están más cerca, más exactamente en Montevideo, salir cuando viajo por allá suele ser de mucha utilidad (aunque debo aclarar que organizar tu cumpleaños y que falten 3/4 parte de ellos tampoco es muy reconfortante). Pero mi vida hoy esta a aquí, en Trinidad, Flores, y adivinen que: necesito un amigo/a, de mi generacion, con similares caracteristicas (joven adulta soltera) con quien compartir salidas al cine o a comer, mates, charlas del evangelio y charlas a corazon abierto (como este email que devela a la Gabriela más vulnerable. ¡Que logro!).
Si, si. Ya sé. Uds. no pueden hacer nada. ¿O si? A veces lo único que necesita una persona es ser escuchada.
Concluyendo: tengo casi 25. Mi primer cuarto de siglo. Muchos de uds pensaran: "¿Y que? Yo ya estoy en mis 30 o 40". No se preocupen, estoy calculando que para mi oda a mis 30 o 40 el punto débil de mi vida será que todavía seré soltera. Ja ja. Pero eso no me preocupa ahora. Esto si.
Felicitaciones si han llegado hasta esta línea. Espero no haber resultado muy lacrimógena ni haberlos hecho sentir incomodos leyendo algo tan personal.
Sé que esto pasará. Pasa todos los meses y pasará este mes tambien. Y volveré a ser la de siempre. Pero aprovechemos mi estado de vulnerabilidad hasta que tenga dinero para contratar un sicologo. He dicho.

2 comentarios:
¿cómo te sentís 5 años después? Me encantó leer esto y espero poder siempre brindarte la amistad que necesitás, mientras estoy cerca y cuando esté lejos. Tengo que trabajar en eso de mi colgadez con las llamadas telefónicas. :) ¡Te quiero mucho!
Chan, deberia escribir una oda a mis 30, no?...Es tan diferente mi vida cinco años despues!!! Para empezar, no escribo mas en ese periodo del mes en que la culpa de todo la tiene Eva; para seguir, he madurado, he aprendido a disfrutar aun mas de los buenos amigos que si tengo (son pocos, pero muy buenos!), y a disfrutar de la vida en general. En fin, voy a considerar escribir respecto a mis 30...Por cierto, yo tambien te quiero mucho!
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