Crecí en un entorno familiar donde raras veces se expresaban sentimientos (no es culpa de mis padres, a ellos los criaron de igual forma). Hasta el día de hoy, aun me cuesta expresarlos, pero con el tiempo he encontrado otras formas de expresar afecto que me permiten diferir la "vergüenza" de desnudar sentimientos cara a cara en forma verbal.
Esta es una lista de cosas que suelo hacer con la gente que aprecio profundamente. Y aqui va una advertencia: si nada de la siguiente lista he hecho por ti, no te sientas mal y recuérdala para cuando si lo haga.
A) Escribir cartas o emails más o menos largos: los que ya han recibido mis epístolas saben de las longitudes de texto que soy capaz de escribir. En lo personal, no hay nada más lindo que una buena hoja de papel metida en un sobre.
B) Hacer llamadas telefónicas que duren más de cinco minutos: no me gusta hablar por teléfono, así que si te llamo y hablamos por un buen rato, tenés algo especial.
C) Hacer regalos: otra cosa que no hicimos demasiado a nivel familiar. Y a eso sumale que soy bastante macheta. Pero si recibis un regalo de mi parte, afortunado/a eres.
D) Visitar: mi disposición a visitar tiene una estrechísima relación con la comodidad que tengo con una persona para sentarme a charlar.
E) Abrazos: no, no son para cualquiera.
Espero que quienes lean esta pequeña entrada, se sientan apreciados.

4 comentarios:
que bueno, me ha dado abrasos y me visitaba casi cada dia cuando estuve en Trinidad. Creo que, por lo menos 1 o 2 veces, hemos hablado por telefono en una llamada que duro mas de cinco minutos, y tengo mas de una cartita y regalalito de ti. Asi que me siento muy especial, gracias!!!
Bien,Melanie! Cuanto me alegro por ti! Je je
muy interesante este post! te digo Gaby que las pequenas muestras de afecto, como mencionaste "una llamada telefonica" o "un mail" son mucho mas significativas que abrazos y besos!
Gracias, Silvana...Aunque te diré que en los últimos tiempos he descubierto lo bello y afectuoso que puede ser un abrazo dado en el momento indicado...Lo curioso es que esto lo aprendí de alguien que se supone viene de una sociedad donde son más distantes y fríos y con el tiempo me he dado cuenta que los uruguayos somos más distantes aun, ¡y como desearía que me dieran abrazos más seguido!
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