miércoles, 23 de setiembre de 2009

Convención en Colonia - Parte 1

Voy a hacer como los científicos que se valen de la estadística para poder llegar a ciertas conclusiones. Entonces, les diré si la Convención en Colonia fue o no exitosa basada en las siguientes variables:

a- cuantos CHICOS pidieron mi número telefónico o email

b- cuantos CHICOS se sacaron una foto conmigo

c- cuantos CHICOS se animaron a hablarme.

La respuesta es: 0

Conclusión: la Convención fue un fracaso.

Pero pará, ¿cómo? ¿Esta actividad no estaba patrocinada por una agencia matrimonial? ¿Ah, no?

Recapitulemos, entonces…Créanlo o no, sufro de cierto problema para relacionarme. No es que sea tímida, porque si se trata de hacer sentir a otro bien, de integrar, de unir, entonces ahí estoy dándole para adelante. Pero cuando se trata de INTEGRARME, ahí tengo un pequeño problema.

Entonces, aclarado ese detalle, y considerando que el propósito de las actividades de jóvenes adultos es que conozcamos gente nueva, y que a la gente que apenas conocemos la conozcamos más y que, además, disfrutemos de un buen ambiente, de buenas actividades y fortalezcamos ese espíritu de grupo que deberíamos de tener por el simple hecho de ser jóvenes Santos de los Últimos Días (¿recuerdan el segmento que da comienzo a las charlas fogoneras vía satélite donde muchos grupos de jóvenes adultos se agrupan bajo el lema “WE BELONG / PERTENECEMOS? Bueno, ¡ESO!); entonces tengo que confesar sinceramente que la Convención fue ¡TODO UN ÉXITO!

Los dejo con esta introducción, espero que se rían a carcajadas con ella, y prometo una segunda parte con lo que realmente interesa: las luces y sombras de la Convención según Gabriela Viale…¡Temblad, muchachos y muchachas!

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