Voy a hacer como los científicos que se valen de la estadística para poder llegar a ciertas conclusiones. Entonces, les diré si
a- cuantos CHICOS pidieron mi número telefónico o email
b- cuantos CHICOS se sacaron una foto conmigo
c- cuantos CHICOS se animaron a hablarme.
La respuesta es: 0
Conclusión:
Pero pará, ¿cómo? ¿Esta actividad no estaba patrocinada por una agencia matrimonial? ¿Ah, no?
Recapitulemos, entonces…Créanlo o no, sufro de cierto problema para relacionarme. No es que sea tímida, porque si se trata de hacer sentir a otro bien, de integrar, de unir, entonces ahí estoy dándole para adelante. Pero cuando se trata de INTEGRARME, ahí tengo un pequeño problema.
Entonces, aclarado ese detalle, y considerando que el propósito de las actividades de jóvenes adultos es que conozcamos gente nueva, y que a la gente que apenas conocemos la conozcamos más y que, además, disfrutemos de un buen ambiente, de buenas actividades y fortalezcamos ese espíritu de grupo que deberíamos de tener por el simple hecho de ser jóvenes Santos de los Últimos Días (¿recuerdan el segmento que da comienzo a las charlas fogoneras vía satélite donde muchos grupos de jóvenes adultos se agrupan bajo el lema “WE BELONG / PERTENECEMOS? Bueno, ¡ESO!); entonces tengo que confesar sinceramente que
Los dejo con esta introducción, espero que se rían a carcajadas con ella, y prometo una segunda parte con lo que realmente interesa: las luces y sombras de

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