Londres, 15 de
marzo de 2016 - 21:15 en Londres, 18:15 en Uruguay
Buenas noches a
todos.
Antes que nada
quiero agradecer a tres personas que, en menor o mayor medida, han sido claves
para que yo esté reportando desde Londres el día de hoy. Ellas son:
Ø
Mi madre, que hasta ahora me ha
permitido vivir a expensas de ella de tal manera que puedo darme un lujo como
este. Para que tengan una idea, ¡la situación cambiaría drásticamente si me
cobrara alquiler! Lo cierto es que lo nuestro funciona como una cooperativa,
donde ella aporta la mayor parte del capital y yo aporto la mayor parte de la
mano de obra.
Ø
A Ana Del Rey, quien hizo este
mismo recorrido antes que yo y me pasó toda la información de los hostales, los
lugares para visitar, y muchos, muchos tips muy útiles. Vaya un agradecimiento
implícito a ella cada vez que hable de la buena onda de los hostales, de las
botas para trekking que me mantienen calentitos los pies, o de LA campera que
terminé comprando el día previo a venirme asustada de tantos comentarios suyos
respecto al frío que había pasado.
Ø
A Lucia Belén, que fue la que
me terminó dando el empujón al abismo cuando un día antes de que terminara la
oferta de LAN le comenté que me asustaba irme sin tener ningún tipo de ahorro y
sus palabras fueron: aprovechaa ahora que sos joven y no tenes familia que
mantener.
Ahora, a
meternos en materia.
El vuelo desde
Montevideo a Londres, con conexión en San Pablo fue, en líneas generales, sin
contratiempos. En San Pablo conocí una chica belga que estaba volviendo a su
país desde Chile y que resultó estar en la misma fila de asientos que yo, así
que hablamos en ingles en el aeropuerto y continuamos haciéndolo en el avión.
Finalmente terminamos intercambiando datos de contacto para futuras
referencias:D Pero además de practicar mi ingles, miré dos películas (Misión
rescate con Matt Damon fue una de ellas y me gustó mucho) y dormí unas cinco
horas en un asiento que tenía roto el botón para ponerlo en una posición más
cómoda (esa es la única queja que tengo).
Al aterrizar
fuimos recibidos por unos muy serios policías con turbantes (si, turbantes) que
se dedicaron a corroborar que nuestras caras correspondieran a las fotos de
nuestros pasaportes. Luego tuvimos que pasar la U.K. Border (la aduana de
ellos) y de ahí cargué con la maleta de 22 kilos, que me resultó más pesada de
lo que la había sentido en Carrasco, especialmente cuando me puse a maniobrar
con ella para subir y bajar del Underground (el metro de acá) y para salir de
la estación de destino ¡con todas las escaleras que tiene!
Les cuento un
poco respecto al Underground. Existen unas ocho líneas principales que, en
general, hacen rutas diferentes, pero que en ciertas estaciones se juntan, lo
cual permite hacer conexiones. Por ejemplo, hoy fui a la Torre de Londres y
entonces tuve que hacer una conexión: subí a la línea Picadilly desde la
estación Leicester Square hasta la estación South Kensington y allí subí a la
línea Circle que me llevó a la estación Tower Hill. Afortunadamente, es fácil
ubicarse con los carteles que hay dentro de la estación, y cuando no veo esos
carteles, acudo al mapa que me dieron al aeropuerto con el recorrido de todas
las líneas (mando foto). Lo único complejo del sistema es que las estaciones no
están hechas para las personas que tienen alguna dificultad física, ya que
tienen muchas escaleras, algunas mecánicas (que son más largas y empinadas) y
también de las otras, con muchos tramos cortos. Aparte de eso, a veces hay que
caminar bastante para ir de una terminal a la otra dentro de la misma estación.
Bien, ahora les
cuento respecto a la jornada de ayer. Hice el check in el hostal alrededor de
las 4 de la tarde, y aunque mi plan inicial era ir a buscar la London Pass,
cuando me di cuenta que no iba a llegar a tiempo, me quedé por el Museo
Británico, dándole un primer vistazo a ese gran edificio y a su amplia
colección. Habrá otras visitas a ese museo, así que dejo para el final de la
estadía de Londres mis comentarios sobre el mismo.
Hoy, ya
descansada y habiéndome dado una refrescante ducha, salí a buscar la London
Pass y me dirigí a la Torre de Londres. Alquilé una audio guía (me encanta
hacer los recorridos con audio guía) y aprendí un montón sobre esa
impresionante construcción que fue edificada a partir del siglo XII por
Guillermo El Conquistador y que supo ser palacio-fortaleza; infame prisión y
lugar de ejecución (papel que ocupó aun en el siglo XX cuando fueron ejecutados
por traición ciertos individuos considerados espías al servicio de Alemania);
archivo estatal y hasta zoológico. Pero más allá de lo histórico, quizás lo más
llamativo de su recorrido es que aun hoy continua siendo el hogar de las joyas
de la Corona (para los memoriosos: recuerdan haber visto la coronación de
Isabel II, con su cetro, su orbe, su espada y su corona? Bueno, esos objetos y
otros más de coronaciones anteriores están ahí para admirarse con detalle). No
obstante, lo que más me sorprendió es que la Torre de Londres es una especie de
barrio privado, como esos que se pueden encontrar en Carrasco. ¿Por qué? Porque
resulta que los 36 guardias que se encargan de custodiar la Torre de Londres
viven allí con sus familias, alcanzando una población de alrededor de 140
personas, y que luego que el ultimo visitante se va, la Torre de Londres es su
dominio absoluto, donde desarrollan actividades propias de una comunidad, como
juntarse a tomar algo o a disfrutar de algún juego.
Y aquí va el
comentario anecdótico del día: la audio guía tiene 78 minutos de grabación. Y
como no podía ser de otra manera, yo me tomé su tiempo para escucharla. Entré a
las 12 y salí a las 16 hrs. de la Torre de Londres. Igualito a lo que me pasa
con los expedientes en el trabajo: uno que deberia llevarme 90 minutos, termina
llevándome 180. Ja ja ja ja!
Hablando en
serio: una de las ventajas de viajar solo es que uno no tiene que manejarse con
los tiempos de otros (otros quizás podrían haber hecho ese recorrido en 78
minutos, o haberse aburrido, etc). En otras palabras: no existe presión para
hacer el recorrido, y ¿qué quieren que les diga?, ¡está GENIAL moverse a su
antojo!
A la salida de
la Torre de Londres, comí algo rápido en Subway (ayer había comido algo rápido
en Burger s King) y me dirigí a la exposición del Tower Bridge (para los más
memoriosos, ahora van a ser más, es el puente que mostraban constantemente en
los Juegos Olímpicos del 2012 porque ahí habían colgado los anillos olímpicos
allí. De la exposición no hay mucho para decir, aunque si me gustó, pero lo que
más me sorprendió fue la visita a la sala de maquinas del puente, donde se
produce la energía para elevar el puente cuando pasan barcos grandes. La
verdad, para la época fue soberbia obra de ingeniería que se puede resumir en:
se usa carbon para calentar agua y que el vapor que genere haga funcionar las
bombas que succionan el agua para producir energia hidráulica que permite,
finalmente, levantar el puente. ¡Maravilloso!
Me quedaron en
el tintero para el día de hoy, por falta de tiempo, el Shakespeare Globe
Theatre y el London Bridge Experience, pero espero poder mecharlo en alguno de
los días que me quedan.
Me voy
despidiendo por hoy comentándoles que mañana voy a hacer una excursión a
Stonehenge, Bath y Salisbury.
Espero que estén
todos bien.
Besos
Gaby

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